Redacción. – Desde que se escuchó la posición del presidente Colombiano Gustavo Petro sobre el supuesto diferendo territorial entre Colombia y Perú, una realidad se refleja en las fronteras del Perú, es el olvido y la desprotección del estado sobre estos territorios que corren su propia suerte sin recibir ningún apoyo del estado. La población acude a colegios del vecino país y reciben subsidios comerciales y económicos debido al intercambio comercial.
A pesar de vivir una realidad de olvido, algunas propuestas trasnochadas proponen restringir a 20km la soberanía de nuestras fronteras para las inversiones extranjeras, la medida pone en vulnerabilidad al país y genera una desventaja en la producción nacional y los derechos de nuestras empresas que entran a competir en un mercado libre en donde el que paga los platos rotos son nuestros conciudadanos.
Este status social de convivencia genera una aparente estabilidad entre los pueblos fronterizos, así como los demás pueblos del interior que claman una presencia de desarrollo en infraestructura, productivo, agrario, pecuario, comercial y ganadero en estas zonas que se ven en el olvido. En esta semana la Sra. Dina es solicitada en la zona para enrostrarle una triste realidad en la frontera tripartita entre Colombia, Brasil y Perú.
Sin duda, el protagonismo que obtuvo el distrito de Santa Rosa fue beneficioso para sus pobladores que hoy cuentan con un poco de representación del Estado. A pesar de sentirse peruanos de nacimiento, sus derechos llegaron hace poco tiempo. Los ministros que acudieron a «defender la soberanía» en el distrito, fueron increpados por no recibir atención a sus necesidades básicas. Llegar a la Isla de Chinería toma un día desde Iquitos, pero solo si tienes posibilidades económicas, porque, si no, sería de 2 a 3 días por las caudalosas aguas del río Amazonas.
El historiador y docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Juan Carlos La Serna, comentó a La República que «los peruanos de Santa Rosa le tienen que agradecer al señor Petro sus palabras exacerbadas. Porque ha significado que un país mire una realidad que no entiende todavía». Asimismo, expresó que esta problemática se repite en gran parte de la zona fronteriza del Perú.
La zona de la frontera es un espacio «bastante dinámico» en donde no existe una línea como la frontera norteamericana mexicana, comenta La Serna. «La gente constantemente en toda la frontera discurre de un territorio a otro sin problemas, por razones comerciales, por razones afectivas, por razones familiares», detalla sobre el tránsito que tiene los ciudadanos de Santa Rosa, Tabatinga (Brasil) y Leticia (Colombia). Sin embargo, existe una gran diferencia, las dos últimas ciudades cuentan con todos los accesos básicos que necesita una población, cuentan aeropuertos internacionales, hoteles de lujo, cadenas de restaurantes, comercio, turismo, actividades de una gran ciudad que Santa Rosa solo lo ve al cruzar la frontera.
Debilidad estatal en la frontera
De acuerdo con el docente de ciencias sociales de la UNMSM, la presencia del estado en la región es débil porque el Gobierno no está presente. «Hace rato debió haberse dado más presencia, más densidad estatal… tiene que (estar) a través de instituciones educativas, sanitarias, migraciones, policía, puertos militares y la realidad es que es muy débil en la zona fronteriza», indicó.
La zona de la frontera es un espacio «bastante dinámico» en donde no existe una línea como la frontera norteamericana mexicana, comenta La Serna. «La gente constantemente en toda la frontera discurre de un territorio a otro sin problemas, por razones comerciales, por razones afectivas, por razones familiares», detalla sobre el tránsito que tiene los ciudadanos de Santa Rosa, Tabatinga (Brasil) y Leticia (Colombia). Sin embargo, existe una gran diferencia, las dos últimas ciudades cuentan con todos los accesos básicos que necesita una población, cuentan aeropuertos internacionales, hoteles de lujo, cadenas de restaurantes, comercio, turismo, actividades de una gran ciudad que Santa Rosa solo lo ve al cruzar la frontera.
Debilidad estatal en la frontera
De acuerdo con el docente de ciencias sociales de la UNMSM, la presencia del estado en la región es débil porque el Gobierno no está presente. «Hace rato debió haberse dado más presencia, más densidad estatal… tiene que (estar) a través de instituciones educativas, sanitarias, migraciones, policía, puertos militares y la realidad es que es muy débil en la zona fronteriza», indicó.
Asimismo, indicó que la creación del distrito de Santa Rosa es un acto político que señala que ya no es un centro poblado que depende de otro distrito, sino uno nuevo, pero que este tendría que ir con correlato; es decir, mayores recursos para posicionar la presencia estatal. «En la frontera, se observa la presencia estatal colombiana en Leticia, es una ciudad subvencionada con recursos del Estado, al igual que Tabatinga… Santa Rosa sigue siendo un centro poblado, solo que con otra denominación».
A pesar de que los pobladores de la Isla Santa Rosa se sienten peruanos por sus antepasados, es cierto que el Gobierno recién llegó con las desafortunadas declaraciones del presidente de Colombia. Por ello, La Serna enfatiza que se debe tener instituciones sólidas que tengan la capacidad y los instrumentos para defender los intereses del país. Esta ‘crisis’ debe ser un «llamado de atención» en relación con la política de fronteras y la necesidad de aplicar recursos para superar las falencias en territorios cerca a países vecinos.



